Testimonio – Diaro de Santa María Faustina Kowalska

El día de hoy 23 de Julio leyendo El Diario de Santa María Faustina Kowalska, me dio mucha curiosidad en el índice de temas un apartado que dice “relaciones con almas del purgatorio”. Me fui a buscar cada uno de los números de las visiones que tuvo, en cada uno nos permite conocer las visiones que tuvo con cada una de las almas que se le presentaron para poder ayudarlas y rezar por ellas, me conmociono mucho saber como las almas se le mostraban y Santa Faustina siempre dispuesta a estar en oración por ellas, me recordó a algo que me paso hace muchos años y de lo importante que es la oración. Cuando lo viví estaba muy pequeña, me parece que tenia 10 años por lo tanto no le tome la importancia que se debía.

Todo comenzó hace ya varios años en la casa donde vivía, durante tres semanas se me presento una mujer, en las tres ocasiones era la misma mujer, me daba mucho miedo. Debo decir que mi mamá antes ya me había dicho que desde pequeña siempre tenia visiones que me daban miedo. Bueno la primera vez que se me presento la mujer fue en la cama donde yo dormía, salí corriendo por supuesto, la segunda vez se me presento por la madrugada en el comedor, la tercera vez se me presento entrando a la casa, en este punto yo ya estaba super asustada y le conté a mi mamá de lo que estaba viendo, le conté todo. Mi mamá no sabia que hacer. Unos días después cercanos a la ultima vez que la vi, una tía que iba a hablar con un señor que tenia el don de intercesión, me pidió acompañarla. El señor oraba por las personas, el día que acompañe a mi tía entre a hablar con el señor y le comenté de la mujer que había visto anteriormente, me dijo que era probable que fuera un alma del purgatorio pidiendo que rezaran por ella, así que me pidió rezara el padre nuestro tres veces durante una semana pensando en el alma de la joven. Hice lo que me dijo y nunca más la volví a ver.

Todo lo anterior me hizo sentirme identificada con Santa Faustina ya que en su diario hay un momento donde escribió lo siguiente:

“Una noche vino a visitarme una de nuestras hermanas que había muerto hacia dos meses antes. Era una de las hermanas del primer coro. La vi en un estado terrible. Toda en llamas, la cara dolorosamente torcida. [La visión] duró un breve instante y desapareció. Un escalofrió traspasó mi alma y aunque no sabia donde sufría, en el purgatorio o en el infierno, no obstante redoblé mis plegarias por ella. La noche siguiente vino de nuevo, pero la vi. en un estado aun más espantoso, entre llamas mas terribles, en su cara se notaba la desesperación. Me sorprendí mucho que después de las plegarias que había ofrecido por ella la vi. en un estado más espantoso y pregunté: ¿No te han ayudado nada mis rezos? Me contestó que no le ayudaron nada mis rezos y que no le iban a ayudar. Pregunté: ¿Y las oraciones que toda la Congregación ofreció por ti, tampoco te han ayudado? Me contestó que nada. Aquellas oraciones fueron en provecho de otras almas. Y le dije: Si mis plegarias no te ayudan nada, hermana, te ruego que no vengas a verme. Y desapareció inmediatamente. Sin embargo yo no dejé de rezar. Después de algún tiempo volvió a visitarme de noche, pero en un estado distinto. No estaba entre llamas como antes y su rostro era radiante, los ojos brillaban de alegría y me dijo que yo tenia el amor verdadero al prójimo, que muchas almas se aprovecharon de mis plegarias y me animó a no dejar de [interceder] por las almas que sufrían en el purgatorio y me dijo que ella no iba a permanecer ya por mucho tiempo en el purgatorio. ¡Los juicios de Dios son verdaderamente misteriosos!”.

Es aquí que me doy cuenta de las tareas tan importantes de Dios nos otorga y no escuchamos o no entendemos, lo importante que es hacer oración por las almas del purgatorio.

🙏🏼 Señor Jesús, Dios de infinita misericordia, te pedimos por las almas que sufren en el purgatorio, especialmente por aquellas que nos han pedido ayuda a través de tu divina providencia. Concédeles el descanso eterno y que brille para ellas la luz perpetua. Por tu pasión y muerte en la cruz, líbralas de sus penas y llévalas a tu presencia gloriosa. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.

Por Daniela Lagunas

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