Santa Gertrudis conocida como ‘la grande’, en vísperas de la fiesta de la Anunciación, mientras cantaba el Ave María vio salir tres rayos de luz del Corazón del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo que penetraron en el Corazón Santísimo de María y oyó una voz que decía: “después del Poder del Padre, la Sabiduría del Hijo y la Ternura Misericordiosa del Espíritu Santo, nada es comparable al Poder, la Sabiduría y Dulzura Misericordiosa de María”.
La Santísima Virgen María prometió a Santa Matilde que si le rezaba diario, con devoción, tres Ave María, ella le asistiría en la hora de su muerte; esa promesa se extendió para beneficio de todas las personas que ponen en práctica el rezo diario de las tres Aves María, además le dijo: “a todo aquel que me haya invocado diariamente, conmemorando el Poder, la Sabiduría y el Amor que me fueron comunicados por la Justa Trinidad, a la hora de su muerte me mostraré a él con el brillo de una belleza tan grande que mi visita le consolará y le comunicará las alegrías celestiales” además la escuchó decir que se salvarán los que recen diariamente las tres Ave María.
San Alfonso María de Ligorio aconsejaba con frecuencia esta bella práctica.
San Juan Bosco la recomendaba a los jóvenes.
San Pio de Pietrelcina dijo también que muchos se convertirían con solo practicar esta devoción.
Una revelación a Sor María Villani que era una religiosa Dominica, mientras rezaba un día las tres Aves Marías oyó de labios de la Virgen estas estimulantes palabras: “no solo alcanzarás las gracias que me pides sino que en la vida y en la muerte prometo ser especial protectora tuya y de cuantos como tú practiquen esta devoción” también le dijo la Santísima Virgen: “la devoción de las tres Ave María siempre me fue muy grata, no dejéis de rezarlas y de hacerlas rezar cuanto podáis; cada día tendréis pruebas de su eficacia”.
Esta devoción se reza de la siguiente manera:
María madre mía líbrame de caer en pecado mortal
por el Poder que te concedió el Padre Eterno. Ave María…
por la Sabiduría que te concedió el Hijo. Ave María…
Por el Amor que te concedió el Espíritu Santo. Ave María…
Gloria…
María, por tu Inmaculada Concepción purifica mi cuerpo y santifica mi alma*.
( *esta jaculatoria concede indulgencia parcial otorgada por San Pío X )
🙏🏼 Oh Santísima Virgen María, protectora nuestra, Con humildad te rezamos estas tres Ave Marías, recordando el Poder, la Sabiduría y el Amor que la Santísima Trinidad te ha concedido. Guárdanos del pecado, acompáñanos en vida y asístenos en la hora de nuestra muerte. Amén.
Por Martha Vargas
